Iba por la quinta, manejando muy despacio, cuando de pronto un auto aparca justo en frente. Fue inevitable mirarlo; era de mi color favorito. Llamo mi atención de sobremanera el ver que tenía tu nombre escrito en cursiva... dos veces. Ineludible fue recordarte, de verdad innecesario sintonizar en la radio un especial de tu grupo favorito. Ahí, un último detalle, ¿debo acaso mencionar que la patente terminaba en algo así como 10-06?.
Baje la ventanilla y la lluvia no cesaba de inundar las calles, no existía paraguas alguno que evitara que me empapara de tu presencia, al menos no a mi alcance. Un día lluvioso me bastaba para evocar tu aroma y tus besos, ¿por que entonces esta conspiración?.
Si todas esas coincidencias significaran algo el teléfono habría sonado en ese preciso instante. En ese preciso instante desee que así fuera. Desee con más fuerza que tu recuerdo se hiciera tangible, para así tomar el volante y arrollarlo de una vez por todas. No quiero mas tortuosos pensamientos analíticos en mi mente, ¿por que insisten?.
Caminé bajo la lluvia, me detuve a sentir cada una de las gotas que caían. Cada una de ellas recordandome que muy en el fondo... te seguía amando.