jueves, 9 de julio de 2009

Esta noche lo medité por horas, y tuve el maldito impulso de invocarte otra vez. En el intermedio, otro de desear mil cosas y en el fondo nada. Se repite el de descifrarte, de sumergirme en tu mente y bucear en tus pensamientos más oscuros. Te confieso que el que desee con todo mi corazón fue el de leerte en braille, ¡No secrets!. 

Quiero despertar y que no me duela más, solo eso. Sé que probablemente lo que escribo no está en tu ruta, pero si me equivocara, quiero una señal y que sepas esto. Tienes una mirada intensa que siempre me intrigo, y que me doblego a amarte desde el primer día... con ella dices tanto. Ni siquiera consiente de eso estas, no sabes lo que provoca en el resto... lo que sigue provocando en mi. Solo tu voz me desestabiliza, y odio tanto eso. No tenía opción, me condenaste desde que te conocí.

Tu presencia es absoluta, absoluta e insistente, ¡la detesto!. Quiero que desaparezcas de mi vida con la misma rapidez en que entraste en ella, ¡no soy capaz de soportar esto!, me paso la vida entre estos estados de frío y calor, de amarte y odiarte. Planeo borrarte, y no sé como hacerlo... creeme que lo intento.

¿Cómo explicar que ahora te necesito más que nunca?, y que sin embargo, no quiero verte hoy.

No hay comentarios:

Publicar un comentario