Fueron todos mis anhelos disfrazados de conejo blanco lo que me llevo a saltar. Y ahora, no me queda más que este reloj, agobiante. No deja de hacer tic-pausa-tac, no descansa, y me recuerda que estoy justo en la mitad, aunque yo diría que estoy "por" la mitad. Precisamente en el nudo de mi historia, sentada sola en el bosque, llorando a oscuras, arrepintiéndome. Justo al lado de un maniático que borra constantemente mi camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario