Soy una yegua rota, la dulce nota, esa inestable y molesta gotera que a media noche nadie nunca enfrenta. Inconsistente pero determinada, nadie nunca la para. Prefieren conservar el calor de la cama y dejarla ser, dejar que los desvele hasta el amanecer.
¡Sí!, soy la que pretende ser una gota de lluvia en caída libre desde el tierno algodón, pero que sin embargo no es más que parte de un error, de un imperfecto, simple consecuencia de tu descuido. La que aunque no quiera te atormenta, te desconcierta, y de paso invade, interrumpe e inhabilita tus sueños, tus ganas de seguir fantaseando. Mientras que su único propósito es vivir intensamente su corto periodo de vida, creyendo que está rozando el cielo, emprendiendo el vuelo o quizás siendo la imprescindible de una perfecta sinfonía. Ignorando por un segundo que nace, vive y muere en tu mugrosa cocina.
¿Cuál es tu vicio?, ¿el mío?, vivir los sueños como aquella acosadora nocturna...
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