Y estaba claro que su amor ya se encontraba en un tiempo mejor. La curiosidad que la marcó durante esas dos semanas hoy daba paso a la indiferencia.
Lo miró directo a los ojos y su corazón ni siquiera palpito -se rehusaba a él- se quedó inmóvil, en silencio, como diciendo: "Adios Manuel".
Lo miró directo a los ojos y su corazón ni siquiera palpito -se rehusaba a él- se quedó inmóvil, en silencio, como diciendo: "Adios Manuel".
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