No recuerdo hace cuanto colisione con este pensamiento. Solo tengo certeza de que, hasta el día de hoy, el daño colateral no se deslava, no se destiñe, ni menos me abandona. Solo me permite avanzar un par de pasos, ilusionarme, para finalmente devolverme a cero. Como un contador inagotable de lo que ya no tiene valor alguno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario