-La respuesta -asumiendo que existe una a este rompecabezas fundamental sin solución- es darnos cuenta que lo nuestro, Eloisa, por su propia naturaleza, es evanescente. Aparece sólo bajo la condición de que pronto desaparecerá, como una mujer coqueta y experimentada que siempre se retira cuando comenzamos a dar por sentado su amor.
- Es ella, ¿verdad, Manuel? [En este punto, entró en escena "la chica insolitamente atractiva"]. No solo te gusta, sino que también la deseas, la necesitas... la amas. Desearía que se mirara al espejo y, por una vez, solo una, considerara que existe la posibilidad de perderte.
[Lo miró fijamente, tratando de discernir se sentía incontrolablemente atraído hacia ella. Él desvío la mirada, pretendiendo que su secreto seguía a salvo]
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