Continuo y me dejo. Dejo a la nieve caer, simplemente caer en mi boca. Derritiéndose lentamente hasta que mi cabeza duela, hasta que mi cerebro se congele... hasta estar fuera de mi. Mientras en silencio deseo, que con cada copo de nieve, mi corazón olvide que espera con impaciencia la primavera. Sin embargo, más que la nieve en el corazón duele saber que nunca lo entenderás.
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