jueves, 18 de febrero de 2010

Comenzaba a preguntarme si todo volvería. Hasta que me insensibilice lo suficiente como para verte ahí, bajo la lluvia. Con un segundo a cuestas (clavado), esperando a que tu vacío se convirtiera en solo eso, vacío. 

Intercambiamos un par de palabras -palabras que hoy no significan nada, para ninguno. Recuerdo haber estado absorta en tu suspiro. Me preguntaba cuanto más podría durar. Ese último se llevó todo. Infinito, vacío.

lunes, 15 de febrero de 2010

Una vez más tuve el mismo impulso -primero uno, después la culpa- un impulso de mandar todo a la cresta, una vez más. La diferencia, quizás, es que esta vez ni siquiera fui capaz de mirar. La duda por sí sola basto. Era tan grande que me permitió perderme en ella.

martes, 9 de febrero de 2010

Dibujar de manera compulsiva parece ser lo único que puede aliviarme. Esconderme tras un disfraz muy poco convencional de lo que planeo callar. Una libreta de colores, en reversa, bajo la almohada. Otros pocos se encuentran aún atorados en mi garganta, en el vómito intangible de lo que ya no puedo sentir.


¿A que costo?