Comenzaba a preguntarme si todo volvería. Hasta que me insensibilice lo suficiente como para verte ahí, bajo la lluvia. Con un segundo a cuestas (clavado), esperando a que tu vacío se convirtiera en solo eso, vacío.
Intercambiamos un par de palabras -palabras que hoy no significan nada, para ninguno. Recuerdo haber estado absorta en tu suspiro. Me preguntaba cuanto más podría durar. Ese último se llevó todo. Infinito, vacío.