domingo, 30 de junio de 2013

Pequeños pasos que conducen al crecimiento. Mi ñiñez y adolescencia han durado un poco más de lo debido; un proceso de constantes caidas y recaidas. Me gusta creer que por muchas que han sido hoy me encuentro más grande que nunca, y sí,  quizás no esté en absoluto preparada para emprender el vuelo, sin embargo mis ganas de intentarlo hoy son gigantes... y eso vale más que cualquier preparación previa. Confieso aún así siento miedo en cuanto mínimas situaciones me hacen cuestionar este pensamiento, cuando soy testigo de que mi tendencia a tener actitudes tortuosas y pasadas sigue presente. En una parte mínima y pronta a desaparecer, pero todavía presente.

He podido experimentar vivencias y situaciones completamente fascinantes, descubrir un mundo nuevo y por sobre todo encontrar esa parte de mi que habita en él y lo alimenta. G r a t i t u d eso hoy siento. Aleja, por favor, este miedo a intentarlo. Recordar que hacerlo no cuesta nada, que la recompensa es grande y que más bajo de lo que estuve hace un año no puedo llegar. 

Aleja de mi las ganas de autosabotearme, permiteme transmutar.

La pista está despejada.

viernes, 14 de junio de 2013

Decidí dejar de escribir en "códigos", de renombrar sujetos y situaciones, de disfrazar mi realidad. Siempre pensé en este blog como un espacio secreto, albergue de mis más oscuros pensamientos, donde dar rienda suelta a mi obsesión. Nunca cumplí este objetivo y hoy me doy cuenta que el motivo fue precisamente que mis "acertijos" me impedían asumir todo lo que me ocurría.

Tengo ya 22 años, doy cuenta como muchas cosas en mi han cambiado a pesar de aquellos momentos en que siento que nada en realidad nada lo ha hecho. Hace un año viví el periodo más difícil de mi vida, fue el momento culmine de toda la mierda que arrastré por años. Salí fortalecida mas no aireosa. 

Mi nombre es Javiera y traigo conmigo un especie de trastorno alimenticio, que si bien hoy me permite vivir y ocupa un tercer plano, está lejos de desaparecer. Y esa es una verdad que me cuesta confesar. Los que me rodean no entienden y los que me aman no pueden evitar que los afecte.

Me siento decidida a tomar las riendas de lo que me ocurre y dejar de que terceros pensamientos decidan la vida que me tocó vivir.